Influencia del Anime en Chile

Influencia del Anime en Chile

Para todos es innegable el aumento de interés en nuestro país sobre todo lo que tenga relación con el mundo asiático, principalmente productos provenientes de Japón, Korea o China.

Actualmente está muy latente las modas de grupos K-Pop provenientes de Korea, así como su maquillaje y productos relacionados, la facilidad con la que ahora se puede importar desde China desde el celular con apps como Aliexpress, Shein o similares, pero en esta oportunidad quisiera destacar la influencia japonesa en Chile por el producto que más exporta a nivel mundial, uno que el año 2024 le generó al país nipón un ingreso de 4.7 billones de yenes (alrededor de 30 mil millones de pesos chileno), habló de la industria del manga y el anime.

Para orientar un poco, el manga hace referencia al “comic” japonés, historietas generalmente en blanco y negro, y cuya particularidad es que se leen de derecha a izquierda, tal como es el sentido original de lectura en dicho país. A su vez, el anime son los dibujos animados de origen japonés, los “monos chinos” que les decían nuestros padres, cuyas historias principalmente están basadas en mangas.

Aunque sus orígenes se pueden remontar hacía finales del siglo 18, es durante la mitad del siglo 20 donde nace el estilo moderno de manga tal y como lo conocemos, siendo Osamu Tezuka su mayor exponente. Creador de muchas series de manga que luego fueron adaptadas al anime, como Astroboy, emitida entre los años 60 y 70, o Kimba: el León Blanco, que fue emitida entre los años 60 y 80. Esta última fue parte de una gran polémica en su época, cuando la empresa del ratón más famoso del planeta estrenó la película El Rey León en el año 1994, ya que ellos la tildaban como “la primera película original de Disney”, pero fue inevitable no encontrar muchas semejanzas entre ambas historias.

A pesar de la basta trayectoria de Tezuka en Oriente, quién falleció en el año 1989, el responsable del comienzo del anime en Chile fue otro autor a finales de la década de los 90, específicamente en el año 1988. Me refiero a Katsuhiro Otomo, con una película basada en su manga y que aún es considerada de culto, de esas películas con las que Salfate alucina, y que en lo personal pude ver recién cuando tenía 14 años ya que mis padres no me dejaron verla antes. Hablo de nada más y nada menos que de Akira, cuyo estreno en salas chilenas fue durante el año 1993, pero que ya se distribuía en formato VHS casi en el mismo año de su estreno en Japón.

El resto es historia. Durante el resto de la década del 90 los lanzamientos por televisión abierta de series como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon o Supercampeones marcaron un antes y un después en el estilo de animación que se veía en Chile, donde el público consumidor de manga y anime se multiplicaba cada vez más, a pesar de la dificultad y el elevado costo que significaba conseguir algo de tu serie o personaje favorito, siendo lugares como el Eurocentro o unos años después el Portal Lyon los epicentros de tiendas que satisfacían la necesidad de productos relacionados.

Por suerte para los que disfrutamos este estilo de lectura, al día de hoy es mucho más sencillo tener tu colección de mangas. Actualmente las grandes editoriales que los traducen a nuestro idioma son de Argentina, Mexico y España, quienes han visto la oportunidad de negocio y el interés que genera todo lo que provenga del país nipón, agrandando cada vez más sus catálogos con distintos autores y temáticas (las cuales veremos en una próxima ocasión), que van desde acción, romance, deportes, terror, y un sinfín de temas sobre los cuales el comic norteaméricano no se atrevía a contar en sus historias.

A su vez, si hablamos de anime, la gran plataforma que existe actualmente (legalmente hablando, guiño guiño) es Crunchyroll, con un muy amplio catálogo de series de animación japonesa y de todos los temas que te puedas imaginar, además de tener como gancho promocional (aunque no siempre lo cumplen) el ofrecer los capítulos subtitulados al español el mismo día de su emisión en Japón.

El cine no se ha quedado atrás con la moda asiática.

En el año 2023 se estrenó en Chile la película “The First Slam Dunk”, continuación directa del anime “Slam Dunk”, que nos contaba la historia del basquetbolista Hanamichi Sakuragi y su equipo llamado Shohoku, obteniendo la considerable suma de $279 millones de dólares de recaudación a nivel mundial, convirtiéndose en la sexta película más taquillera de anime de toda la historia y en la más popular en Japón el año 2023.

Luego, durante Mayo del año 2024 tuvo su estreno en cines chilenos la película “Haikyu: La Batalla del Basurero”, que nos cuenta la historia de superación y crecimiento personal de Shoyo Hinata, un gran fanático del voleibol, pero que todos los consideraban de muy baja estatura para practicar dicho deporte. Aunque no fue la más popular a nivel mundial, obtuvo la no baja cifra de $125 millones de dólares de recaudación.

Y el año 2025, rompiendo todos los récords con una recaudación de más de $660 millones de dólares a nivel mundial y convirtiéndose en la película de anime más taquillera de la historia, “Demon Slayer: El Castillo Infinito”, continuación del anime con el mismo nombre y que narra la historia de Tanjiro y su viaje para derrotar al malvado Muzan y así salvar a su hermana que fue convertida en demonio.

Está de más hablar de plataformas digitales y la exitosísima “K-Pop Demon Hunter” o “Las Guerreras K-Pop”, siendo la película más vista en la historia de Netflix con más de 344 millones de visualizaciones a nivel mundial y que se distribuyó en cines de todo el mundo para así poder participar en los Oscars, ganando en dos nominaciones, Mejor Película Animada y Mejor Canción Original (con Golden).

En fin, las grandes productoras y distribuidoras de manga y anime ya comprobaron que poseen un producto que funciona, que genera ventas y cada día gana más adeptos, por lo que afortunadamente no estamos frente a una moda pasajera, y tenemos animación japonesa para mucho, mucho tiempo más.

Regresar al blog